Gerontes

En la antigüedad, y especialmente en oriente, a la ancianidad se la respetaba y honraba, como premio por haber alcanzado vida a través de las pruebas que suponen superar la adolescencia la juventud, la paternidad y los roles de liderazgo comunitarios.

Se supone que llegar a la ancianidad es el logro de haber recorrido un camino no excento de problemas y dificultades,las cuales han resultado indispensables para la obtención de sabiduría.

Esa capacidad de tener guardado un consejo sabio para cada momento y situación.

Sin embargo, en la actualidad y en occidente en particular, los parámetros de reconocimiento giran en torno a la capacidad productiva personal o de trabajo, que, al verse deteriorada en la tercera edad, dejan en lugar inferior a los abuelos.

De esta manera, este sector queda discriminado inexorablemente, relegado a  instituciones llamadas geriátricos, en estos lugares, no siempre existe la posibilidad de generar espacios donde el abuelo pueda seguir siendo el mismo, donde pueda seguir generando vínculos seguros como los de su familia cercana.

En esta situación se hace importante generar dispositivos de escucha activa, donde la persona pueda sostener su identidad al menos desde el lenguaje como constitutivo del sujeto, y desde ahí reclamar su lugar social.